3 hallazgos de noviembre: de planes, jabones y cenas

Como parte irrenunciable de mi alma inquieta siempre estoy a la caza de planes interesantes, lugares diferentes en los que conocer a personas con otros intereses distintos a los míos o quizás similares, pero con otras vivencias de las que aprender. Fruto de esas exploraciones me topo con muchas cosas variopintas, algunas mejores, otras peores, otras que son más de lo mismo. A menudo tengo la sensación de que leo, veo, escucho las mismas ideas aunque presentadas con un envoltorio distinto, así que me hace ilusión compartir pequeñas iniciativas originales que me sorprenden por algo, como estas de las que hablo aquí.

captura-de-pantalla-2016-11-09-a-las-12-24-49Mi petit madrid

Lo conocí a través de una amiga que conoce a una de las fundadoras de esta web que te ayuda a descubrir todos esos pequeños rincones secretos de Madrid: lugares, propuestas y planes por temáticas y para todos los públicos. Hay un Petit Madrid Goumet, un Petit Madrid de niños, uno de cultura, y de slow life, y de moda y belleza… y también un Petit Madrid por estaciones, y por semanas, y por findes… Un Madrid a la carta en el que te pierdes entre un sinfín de ideas para hacer… ¡y luego nunca haces!

captura-de-pantalla-2016-11-09-a-las-13-27-07Olivia the shop

Soy muy fan de los aromas y los productos naturales, pero los de verdad. Creo que es de los pocos vicios que tengo. No sé cómo llegué a los jabones de Olivia. Creo que por un evento de esos que había antes de jóvenes emprendedoras o algo así, y luego aterricé en el blog que mantenía hace tiempo, donde hablaba de experiencias y emociones relacionadas con su proyecto personal: poner en marcha el sueño de su padre allí donde él lo dejó, en el viejo laboratorio donde había trabajado horas y horas con aceites esenciales de plantas aromáticas para crear jabones naturales, como los de antes. Bonitos por fuera y bonitos por dentro, como explicaba en un post. Empezó poco a poco, cuidando mucho los detalles, el gusto por las cosas bien hechas, y le ha funcionado. Desde que probé uno de sus jabones, el Príncipe Azul, de lavanda, no utilizo otros. No solo son suaves y dejan la piel bien, además te perfuman todo el baño con su aroma. Probadlos, probadlos. Ahora tiene tienda física (preciosa) en Segovia y tienda online, y en ambas vende no solo sus jabones y velas, sino muchos otros productos de belleza de marcas que cuidan al máximo sus ingredientes.

captura-de-pantalla-2016-11-09-a-las-13-17-05Cenas adivina

Este es un hallazgo curioso que aún no he tenido la oportunidad de probar, aunque quizás me lance a hacerlo. Llegué a él hace poco en una de mis sesiones de navegación sin rumbo en busca de personas e ideas inspiradoras, y me puse a trastear por la web. La idea de Cenas adivina es esta: Silvia, su fundadora, organiza encuentros –comidas, cenas– en un ambiente cálido y especial para facilitar la conversación ya sea entre amigos, o con expertos sobre determinado tema, o entre desconocidos. Ya, así dicho tal vez no suene nada novedoso, pero me dio la impresión de que si lo hace tan bien como parece, debe ser toda una experiencia acudir a ese espacio en el que conocer a gente muy diversa (muchas de ellas, mujeres), con otros talentos, otras visiones. Lo que más me ha llamado la atención son las veladas a las que cualquiera se puede apuntar, sola o en compañía, o las que se organizan con una persona experta en un tema concreto, y también las que llaman “a ciegas” donde no conoces a nadie. Estos encuentros también los organizan “ontheroad” en otras ciudades de España, por si os interesa.

Si tenéis algún lugar, objeto o iniciativa chula que conozcáis y queráis compartirla conmigo, contádmelo en los comentarios! Me encanta conocer cosas nuevas!

10 blogs de escritoras románticas

Lo confieso. Me he picado con un comentario de Ana González Duque que dice que no hay buenos blogs de autoras del género romántico. Así que me he cogido una lista de escritoras de romántica con, al menos, una novela publicada y he ido mirando una por una sus webs.

No es fácil, no. Todas tienen web pero pocas mantienen un blog en su web. Supongo que cuando te metes en la vorágine de la publicación, la promoción, la escritura y tal y tal, lo primero que abandonas es eso. Que se lo digan a Elizabet Benavent. Mantener un blog, sea del tipo que sea, requiere bastante esfuerzo.

La mayoría de los blogs de escritores que sigo están dirigidos a los propios escritores ( Ana González Duque tiene el de márketing para escritores al margen del suyo como autora de novela de fantasía juvenil) y no tanto a lectores. También hay blogs de escritores dedicados a reseñar otras novelas, pero de esos he visto menos.

De entre las webs de escritoras que he visitado, he incluido en esta lista aquellas que:

  • mantienen un blog cuya temática tiene que ver con los temas de la novela romántica en general,
  • pero no lo dedican sólo a “hablar de su libro” o a promociones,
  • que esté actualizado (término que he autodefinido para la ocasión, así: blogs que hayan publicado una entrada de manera más o menos constante en los últimos seis meses y la última entrada publicada no tenga más de un mes de antigüedad),
  • han publicado, al menos, un libro.

Estoy segura de que en esta lista me he dejado más de uno y de tres, así que estoy más que abierta a incluir otros blogs que queráis indicarme en comentarios, siempre que cumplan estos requisitos.

(En orden alfabético en base al nombre de la escritora)

Captura de pantalla 2016-06-23 a las 11.05.23Apuntes literarios es el blog de la escritora Paola Álvarez, que también utiliza como web de autora.  Es constante a la hora de mantener su blog activo, con publicaciones semanales que incluyen, sobre todo, reflexiones sobre la novela romántica propias y ajenas, porque Paola es de las que buscan opiniones fuera y se curra los post, se le nota. Aunque pueden leerlo lectoras, creo que su blog está más dirigido a escritoras de románticas que a lectoras.


Captura de pantalla 2016-06-23 a las 10.50.51Abril Camino es una de las más prolíficas y “profesionales a la hora de mantener su blog. Y lo hace muy bien, en mi opinión. No sólo publica un post  a la semana, también mantiene un booktube! Se le nota el oficio de redactora para la revista online Trendencias en el que colabora.  En su blog habla sobre la novela romántica, relaciones de pareja y diarios de viaje, principalmente, dirigido a lectoras del género.


 

Captura de pantalla 2016-06-23 a las 11.58.00.pngLibriana es el blog de Anna Casanovas, uno de los mejores que he visto entre las escritoras consagradas, por su estética clara y funcional, los temas que trata —todos relacionados con el amor, con mujeres– y el tono cómplice y cercano con que escribe. Es independiente de su web y está dirigido a sus lectoras, que son muchas.

 

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Novelas románticas, ¿sex o no sex?

romanticismosexo_baja¿Deben tener sexo explícito las novelas románticas o no? ¿Cuánto? ¿Cómo? ¿Hasta dónde contar? Y más aún…¿es posible una novela romántica sin sexo? (¡Ojo! que no hablo de novela erótica, donde sí debe haber sexo explícito.)

Esas fueron las “trascendentales” preguntas a las que me enfrenté cuando estaba escribiendo La estúpida idea de dejarte marchar y la cosa llegaba al momento decisivo. Ay. No veáis lo difícil que es para una escritora primeriza enfrentarse a este momento sin un buen gin-tonic al lado. Porque a ver:

¿Qué cara iba a poner mi madre, mi tía, mis primas, cuando lo leyeran?
¿Y si algún día mis hijos tenían la curiosidad de leerlo?
¿Como iba yo a mirarle a los ojos a mi jefe si se enterara de que yo escribo “estas cosas”?

Pues eso.

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3 hallazgos de marzo: de vivir 50, de poetisas y despertares

Captura de pantalla 2016-03-09 a las 11.52.10Vive 50. La libreta de los 50 retos

Los 50 son un año especial para la mayoría de nosotras. Algunas lo llevan bien y otras, peor. Espero llevarlo muy bien cuando me toque pero, por si acaso, ya me he apuntado la idea que se le ocurrió a Neus Arqués (escritora y analista digital) para celebrar y disfrutar al máximo de ese año: proponerse cincuenta experiencias, cincuenta sueños a realizar a lo largo de esos doce meses. Encuentros, retos, viajes, lo que sea que te motive a ti. Dice que el resultado fue espectacular (y me lo creo). Aprendió muchísimo, se lo pasó fenomenal, y luego, compartió la idea con otras amigas. De ahí surgió Vive Cincuenta”, una libreta con instrucciones prácticas, en forma de ideas, sugerencias o preguntas para cumplir esos cincuenta sueños, que ella vende en su web, aunque supongo que si eres imaginativa y le dedicas un ratito, te serviría cualquier libreta en la que apuntar y guardar después las experiencias. Yo me lo imagino como una especie de Scrapbook, en el que quedaran plasmados con todo tipo de detalles (textos, fotos, objetos) los mejores recuerdos de ese año.

Cien de Cien y todas imprescindibles

Con este hallazgo he hecho un poco de trampa porque lo conocí hace un tiempo pero quería compartirlo con vosotras igualmente. Cien de Cien es un proyecto (también se edita en papel, Ed. La Bella Varsovia)  impulsado por la joven poeta Elena Medel, empeñada en rescatar y reunir poemas de mujeres poetas españolas del siglo XX que fueron olvidadas o, que según ella, no recibieron el reconocimiento que se merecían. Os sorprenderá la cantidad de mujeres poetas que han pasado desapercibidas en este país, y también la calidad de sus poemas. A mí me gustan muchas, Susana March, Pino Betancor , Blanca Sarasúa, María Cegarra, y tantas otras que he descubierto aquí. Mi enhorabuena a Medel por el esfuerzo y el enorme trabajo que debe haber detrás.
Reproduzco un poema de Pino Betancor (Sevilla, 1928 – Las Palmas de Gran Canaria, 2003) Sigue leyendo

Mujeres invisibles

La semana pasada ví “Sufragistas”, una película imprescindible (os la recomiendo) para recordar cómo hemos llegado las mujeres hasta aquí y lo que queda por hacer.  La película trata sobre la conversión de una mujer normal en una activista por el derecho al voto de las mujeres en la Inglaterra de 1924, cuando su capacidad para decidir sobre su vida, su cuerpo, sus hijos o sus batallas, eran muy limitadas.

 

Hay un libro de Courtney Milan, una de mis autora favoritas de novela histórica romántica, en el que la protagonista es una sufragista que, en un momento dado de la historia dice que sufragista hay que pronunciarlo siempre entre exclamaciones: ¡soy sufragista!

Y es que tenía mérito ser sufragista en aquellos tiempos en que ni las propias mujeres creían ser merecedoras de derechos. Todas las luchas a contracorriente son difíciles e incomprendidas.

A veces, se nos olvidan todas esas mujeres invisibles de la historia ¿verdad? Las Hipatías de Alejandría, las Heddy Lamarr (inventora de radiofrecuencia), Rosalind Franklin (biofísica, clave en la comprensión del ADN), las Camille Claudel y Helena Sorolla (ambas escultoras, hermana e hija de conocidos artistas),  las Zenobias Camprubí (lingüista y traductora, esposa de Juan Ramón Jiménez), las Concepción Arenal, las Claras Campoamoro o las Marie Curie, entre otras muchas miles que han pasado desapercibidas por la figura predominante de los hombres.

Gracias a todas ellas hemos llegado hasta aquí. (Y lo que queda)

(Y puestas a recomendar películas “feministas”, aprovecho para mencionar Ángeles de Hierro, también sobre la lucha por la igualdad de las mujeres aunque en EEUU,  de la que habla muy Sandra Ferrer en su blog. No la he visto, pero me la he apuntado).

 

Tres hallazgos de enero

En estas primeras semanas de enero he llegado a tres “descubrimientos o hallazgos” que, por distintas razones, me han llamado mucho la atención y los he ido apuntando para volver sobre ellos y compartirlos aquí.
Hoy es el día.
Uno tiene que ver con encontrar “tu estilo”, otro con un gran desconocido para mí, y otro con un plan estupendo por Madrid. Me explico:

El estilo que te hace feliz.
Uno de mis propósitos recurrentes e incumplido de forma sistemática en años anteriores era “arreglarme más y ser más coqueta”. Porque no lo soy en absoluto. Al vestirme, prima la comodidad (vaqueros cómodos, zapatos planos rápidos de quitar y poner) y lo que tenga a mano, antes que verme bien. Mi estilo, casual total. Casual en el sentido de que me pongo lo que encuentro casi “por casualidad”en mi armario.

Me cuesta mucho ir de compras.
Me cuesta mucho dedicar tiempo a elegir mi ropa.
Me cuesta mucho darle importancia a mi aspecto externo.

Por más que lo intente, alinear esa forma de ser con el reconocimiento de que, con el paso de los años, debo cuidarme más para no parecer una “bruja” precoz, no funciona. Así que cuando descubrí la web de Andrea Moretti “El estilo que te hace feliz”, en el que da sencillos consejos de sentido común para encontrar o sacarle el mejor partido al estilo que te hace feliz (que, en mi opinión, no es otro que ser tú misma), me encantó.

Los consejos, llamados “Pistas de Estilo”, están en su web, pero también los ha reunido en un libro muy bonito y vistoso. A mí no todas sus pistas me valen, pero entre las cientos que tiene, he escogido las que más resuenan en mí, y las estoy adoptando poco a poco.

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Pero ¿quién era este hombre? Mariano Fortuny
Documentándome para una nueva historia que estoy empezando a escribir, esta semana visité el Museo del Traje de Madrid y ¡oh, sorpresa! llegué a una vitrina donde se exhibía una reducida colección de vestidos maravillosos diseñados por un tal Mariano Fortuny (sí, el pintor de principios del siglo XX, también grabador, fotógrafo, diseñador textil y diseñador de moda… un personaje muy desconocido para mí), que al parecer, fue el gran innovador en tejidos y diseños de moda en aquellos años. En cuanto llegué a casa, me puse a buscar quién había sido exactamente Fortuny, y no podía salir de mi asombro cuando leía todo lo que había hecho en su vida, su creatividad, su talento … me ha fascinado.

 

Las “Sin Sombrero”
Y por último, también fruto de mis pesquisas documentales, esta semana me llamó la atención una visita guiada por Madrid titulada “Mujeres del siglo XX. La llegada del cambio”, un recorrido por las mujeres más modernas de finales del XIX y principios del XX. Ya sólo por conocer quiénes eran las del té sin acompañante, las “sin sombrero”, las lyceómanas y las mujeres de café, me apetece un montón hacerla.

La visita está prevista para el sábado 6 de febrero con la Asociación Carpetania de Madrid.

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Se llamó así a las mujeres artistas, escritoras e intelectuales de la generación del 27

Inspirar, excribir

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Hasta ahora no había pensado en la palabra inspirar pero hace un par de días, leyendo un artículo, la miré con ojos nuevos. Y al hacerlo me he dado cuenta de que significa tomar aire, oxígeno, hincharse por dentro para luego expirar, respirarlo todo. Lo hacemos de  manera automática, pero a veces, decidimos hacerlo conscientemente, con el cuerpo alerta.

Es un proceso muy revelador del mismo proceso creativo: inspirarse en todo lo que ves alrededor (gente, momentos, objetos, libros, imágenes, sabores…), asimilarlo y filtrarlo a través de ti (de tus emociones, de tu conocimiento, de tu vida), y respirarlo después, ya sea en forma de texto, de arte, de música, de platos de cocina, de lo que sea. En mi caso es de escritura, de palabras.

En realidad, creo que la inspiración y la creatividad están idealizadas. Todos tenemos momentos creativos, aunque no sean necesariamente “artísticos”. Todos tenemos ideas fugaces que se pasean por nuestra mente como Pedro por su casa, y podemos optar por dejarlas pasar o agarrarlas y exprimirlas. El que se conviertan en algo más que una idea depende de la “transpiración”, como decía Picasso, de sudar la gota gorda, vamos. De trabajar mucho para desarrollar esa idea inicial.

A veces pasamos por épocas muy creativas (la infancia, la juventud), y otra veces por épocas muy terrenales, en las que dejamos de mirar alrededor y nuestro radar es de miras muy cortas, por las razones que sean.  Siempre estamos a tiempo de recuperar esa capacidad de mirar alrededor y sorprendernos con lo que vemos (en mi opinión,  ese es el primer paso para “inspirarse”), con curiosidad o como si lo viéramos con los ojos de un niño. Creo que más que difícil, es una especie de entrenamiento que mejora con la práctica.

¿Qué me inspira a mí?

Me inspiran los libros y las palabras. Las buenas historias, las que te trasladan a un sitio distinto o las que te dejan con un reconcome interno varios días; las citas o pensamientos que de repente encuentro por ahí. No tienen por qué ser poéticas. Simplemente, verdades o emociones auténticas. Y como en este blog hablo mucho de mujeres y de libros, del último año podría mencionar libros de distintos registros como “la Trilogía de Nápoles”, de Elena Ferrante, de la que ya he hablado, o “Cómo se hace una chica”, de Caitlin Moran, o “También esto pasará” de Milena Tusquets, y en clave romántica, alguno de Marian Keyes, o de Courtney Milan, o de Elisabet Benavent. También sigo algunos blogs como Nada Importa, Café desveladoJune Lemon o Crush Cul de Sac, por ejemplo.

Me inspira el café. Me siento con una taza de café entre manos y es como si le diera a un interruptor: comienzo a divagar caótica y plácidamente.

Me inspira la gente en momentos cotidianos: alguien en quien me fijo mientras espero en la cola del supermercado, o una pareja que parece discutir en un parque, o una ventana iluminada en una casa a través de la que se ve un trocito de salón.

Me inspiran las buenas conversaciones, esas que te ponen las pilas y parece que encadenas ideas, que te abren la mente, que de repente, dices cosas que ni siquiera sabes que sabías. Tan estimulantes, tan escasas.

Me inspira la belleza en general, en la naturaleza, en el arte, en la música, en las ideas, en los objetos. Estoy intentando recordar dónde o a quién se lo he leído hace poco pero decía algo así como que la condición humana necesita de la belleza –crearla, recrearla, contemplarla– para vivir y saber que siempre podremos ser más grandes.

 

Protagonistas de nuestras historias de amor

Manos entrelazadas

Me encanta leer de todo, siempre que sea bueno (o al menos, que esté bien escrito, aunque luego el libro no colme mis expectativas), y según las épocas, he leído más o menos novela romántica. Soy de la opinión de que hay muy buenas escritoras dentro de este género, tan buenas como en la novela policíaca, o en la de suspense, por citar géneros populares últimamente. También es cierto que me he encontrado con mejores escritoras extranjeras de novela romántica que españolas, aunque ya hay algunos buenos ejemplos patrios.

En general, pienso que es un género menospreciado, no ya de segunda categoría sino de tercera o menos, aunque no a nivel de ganancias para la editoriales: la novela erótica está de moda desde las famosas “Sombras de Grey” y se vende como churros (a pesar de que, en mi opinión, la escasa calidad de los libros va en detrimento del género), y la romántica tampoco goza de mala salud. Personalmente, me gusta más la romántica tal y como es ahora, con escenas de sexo más explícitas de lo que eran antes, pero con el amor como eje fundamental de la historia.

Todo este rollo viene a colación de que a veces me pregunto por qué me enganchan tanto las novelas románticas si, en la mayoría de los casos, las protagonistas poco tienen que ver conmigo, por tiempo o por edad, ya que en el romance histórico rondan los veinte y en la romántica contemporánea, están en la treintena. Y de los protagonistas ni te cuento… aunque es cierto que puestas a soñar, vamos a hacerlo con George Clooney o algún espécimen similar.  Sigue leyendo