3 grandes (e imprescindibles) novelas románticas

Son auténticos novelones con grandes historias de amor, personajes inolvidables, tramas apasionantes. Tres lecturas imprescindibles para las lectoras incondicionales del género. Son novelas de las que levantan pasiones y no dejan indiferente, cada una con su estilo y su ambientación. A mí me gustaron las tres, unas más que otras, pero sin duda las recomiendo «muy mucho».

captura-de-pantalla-2016-11-24-a-las-11-16-39Flores en la tormenta de Laura Kinsale

Es una de mis novelas románticas  favoritas, si no la más. Todo un clásico ya del género, que no me canso de releer cada cierto tiempo porque la forma de escribir y expresar las emociones de esta autora enamoran. Es un lujo leer una novela romántica tan bien escrita y documentada, en la que cada palabra y cada detalle contribuyen a dotar de sensualidad la historia. Me encanta el personaje de Maddy, la cuáquera solterona, sencilla y humilde, y el de Christian, duque de Jervaulx, un juerguista, mujeriego, con una mente brillante para las matemáticas, orgulloso, apasionado. Dos mundos totalmente opuestos en la Inglaterra del siglo XIX, que se van a encontrar en la relación que establecen ellos dos desde el momento en que a él le da un ictus que le paraliza el habla y medio cuerpo, y ella se convierte en su enfermera dentro de la institución mental en la que lo recluyen. A partir de ahí, la historia discurre a impulsada por el conflicto interno que mantiene cada uno consigo mismo —ella por preservar sus valores y creencias; él por recuperar el control sobre sí mismo y volver a ser el duque—, con su entorno y entre ellos dos. Personalmente, creo que Flores en la tormenta es una novela que dignifica el género romántico.

 

captura-de-pantalla-2016-11-24-a-las-11-20-50Caballo de Fuego, de Florencia Bonelli

Con esta trilogía confieso que tengo sentimientos encontrados. Me encantan las novelas románticas que son más que la propia historia de amor, ya sea contexto histórico, o tramas de suspense, o laborales, o lo que sea. Y Caballo de Fuego tiene ese plus con las complejas subtramas que se desarrollan en cada uno de los libros, ubicado en un escenario distinto: en París, el primero; en Congo, el segundo; y en Gaza, el tercero. Ambientada en 1998, el contexto de fondo son las consecuencias de la primera guerra de Irak, el conflicto palestino-israelí, el frágil equilibrio internacional en aquel momento,  el tráfico de armas y de diamantes, súper documentado. En ocasiones, demasiado; me sobraba información. Y sin embargo, creo que es lo que sostiene toda la historia de amor entre Elijah Al-Saud, un aguerrido  expiloto de combate de origen árabe educado en París, reconvertido en director/mercenario de élite de una agencia de seguridad que trabaja para los más ricos y poderosos del mundo,  guapísimo, seductor, adinerado, y perteneciente a una rama de la familia real saudí, y  Matilde Martínez, una joven pediatra argentina muy inocente —prácticamente, un ángel caído del cielo—, compasiva, desprendida, valiente, que desea dedicar su vida a salvar niños del Tercer Mundo. En mi opinión, los personajes son lo más flojo de la historia, me parecen poco creíbles, demasiado extremos, demasiado perfectos,  y la historia de pasión entre ellos dos, aunque entretenida, me arrancó algunos ¡¡¡anda ya!!! Pero bueno, si lo he incluido aquí es porque a pesar de todo, Caballo de Fuego me parece un novelón que merece la pena leer.

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¿Quién dice que las mujeres casadas no hablamos de amor?

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Hay un tipo de novelas de amor que a mí me gusta especialmente: las historias de segundas oportunidades. O el redescubrir y enamorarte de alguien que ya conocías. Y dentro de estas, me encantan unas que son casi rarezas porque las protagonizan una pareja estable o un matrimonio.  Son rarezas porque aunque el matrimonio (o similar; a mí me valen alternativas menos convencionales) es el ansiado broche feliz de cualquier novela romántica que se precie, parece ser que lo que ocurre diez, quince o veinte años después, no nos interesa demasiado como lectoras. No queremos leer ni hablar mucho de eso. Será porque ya no está la emoción del periodo de enamoramiento, ni las mariposas en el estómago, ni la sensualidad, ni el deseo sexual constante e irresistible, como ocurre en las historias románticas habituales. Lo que sí está es la vida real, el día a día, las preocupaciones de cada uno, los niños/adolescentes, el trabajo, los conflictos normales de la convivencia en  pareja.

Hablando sobre esto y otras ideas variopintas para novelas, una amiga me dijo: “es que no quiero leer sobre lo que tengo en casa; quiero volver a enamorarme en cada historia que leo, volver a vivir esa emoción”. Porque en su matrimonio no siente ya esa emoción del principio. Lo normal, vamos. Las relaciones cambian y evolucionan en igual medida que evolucionamos nosotros como personas. Con el paso de los años, cambia lo que le pedimos a nuestra pareja, a nuestra relación, a nuestra idea de “felicidad individual” y “felicidad conyugal”. Y menos mal. Sin embargo, creo que siempre debe haber unas bases sólidas e inamovibles a las que aferrarse cuando la cosa se tambalea: que siga existiendo amor, atracción, respeto y ganas de esforzarse un poco para solucionar desajustes y desencuentros. Sin eso, apaga y vámonos.

Esto me hizo recordar un par de libros de amor que me gustaron mucho en su día: uno era “Las mujeres casadas no hablan de amor”, de Melanie Gideon, y el otro “Mírame a los ojos”, de Sarah Pekkanen. Son muy distintos pero ambos tienen en común historias de amor contemporáneas de parejas ya casadas, que por una razón u otra, viven un momento de conflicto, de distanciamiento.  Sigue leyendo

3 lecturas de [mi] verano

Ha sido un verano atípico. Demasiado tranquilo. Estresante, también. Doméstico. Lector. A falta de viajes, me he puesto las botas a leer. De todo un poco: he leído novelas de autores independientes que participaban como yo en el Concurso Indie de Amazon (exprimiendo al máximo mi suscripción a Kindle Unlimited 😉 ), he leído alguna novela clásica a la que le tenía ganas y también algunas novedades editoriales. De entre todos, he escogido tres de las lecturas que más he disfrutado y que creo que os pueden gustar a vosotras.

captura-de-pantalla-2016-09-14-a-las-17-34-39Y entonces, tú,  de Nieves García Bautista

Ha sido uno de mis descubrimientos del Concurso Indie, y de entre lo que he leído del concurso, el que más me ha gustado.  No había leído nada antes de Nieves García Bautista, aunque sé que su libro “El amor huele a café” ha sido nº 1 en Amazon mucho tiempo.  La historia de “Y entonces, tú”, aparentemente, es sencilla: hace veinte años que David y Estela se enamoraron y ahora celebran sus diez años de matrimonio con una cena romántica en un restaurante. Esa misma noche toman la decisión de separarse. Y ahí comienza esta novela, contada como un juego de espejos y apariencias por parte de la autora, que te lleva con maestría por donde quiere en la visión que tienes de cada personaje a lo largo del libro, hasta llegar al final o al principio de su historia de amor, la de los verdaderos David y Estela.


captura-de-pantalla-2016-09-14-a-las-19-01-18Manual para mujeres de la limpieza, de Lucía Berlín

Este libro reúne los mejores relatos de Lucía Berlín, una autora norteamericana ya fallecida y rescatada ahora del olvido literario en el que vivió toda su vida. Por lo que cuenta el prólogo y las anécdotas que salpican sus relatos, Lucía Berlín tuvo una vida agitada y trashumante. Inteligente, divertida, alcohólica, se casó tres veces y ejerció los oficios más variopintos para sacar adelante a sus cuatro hijos ella sola. Al principio me costó cogerle el “swing” a esa forma diferente de narrar tan personal, ácida, tierna y honesta al mismo tiempo, a partir de personajes y situaciones muy cotidianas que te deslumbran cuando aplica su mirada  y su prosa a los pequeños detalles, tan importantes. Carteles que muestran más de lo que dicen. Sonidos e imágenes del pasado. El alcohol siempre presente… Relato a relato te lleva por episodios que van formando un universo de su vida, de su gente, sus lugares y sus relaciones, sin concesiones a la compasión ni a la melancolía, tan auténtico como ella misma. A mí me ha encantado Panteón de Dolores, Hasta la Vista y Triste idiota, entre otros.

captura-de-pantalla-2016-09-14-a-las-19-31-03El silencio de la ciudad blanca, Eva García Sáenz de Urturi

Esta novela sigue la estela iniciada por Dolores Redondo y su trilogía del Baztán, una novela policíaca que juega con las tradiciones y mitología vasconavarra, que me encantó. La cosa es que empecé a leer “El silencio de la ciudad blanca” con un poco de suspicacia y pereza por los paralelismos con la del Baztán: ambientada en una ciudad vasca y su entorno rural cercano, unos crímenes en serie con reminiscencias de las tradiciones e historia del lugar, una relación de amor, una trama en dos tiempos y, por si le faltara algo, también será trilogía. (Y le estoy cogiendo manía a esta moda de las trilogías).
Sin embargo, debo reconocer que poco a poco me fui metiendo en la historia que la escritora cuenta con mucho dominio del ritmo, el suspense, los personajes y la estructura narrativa, y al final, me gustó. Resulta una buena novela policíaca, bien contada, que te atrapa hasta el final.

Y vosotras  ¿qué lecturas de verano me recomendáis?

3 novelas románticas ambientadas en el mundo deportivo

A priori, podría parecer una combinación arriesgada: romance ambientado en deportes tradicionalmente masculinos que, a la mayoría de las mujeres, no nos interesan (y menos en España). ¡Que levanten la mano las fervientes seguidoras del hockey hielo! O del football americano (alguna más habrá, seguro).

Sin embargo, algunas autoras norteamericanas consiguen que nos hagamos admiradoras de esos estupendísimos jugadores de football americano o de hockey, guapos, duros y poderosos por fuera, tiernos y románticos por dentro, gracias a sus novelas cargadas de humor, sensualidad, glamour y mucha testosterona. Con esos cuerpazos… ¿quién se resiste?

Cázame si puedesCázame si puedes de Susan Elizabeth Phillips

Susan E. Phillips ha hecho de este tipo de novelas un éxito con su serie de los Chicago Stars, que a mí personalmente me encanta. De las que he leído, creo que mi preferida es “Cázame si puedes” (Match me if you can; no sé si a alguien se le escapó una z en vez de una s al traducir el título porque creo que la traducción debería ser Cásame si puedes), una historia muy divertida entre la joven y atípica empresaria de una pequeña agencia matrimonial y Heath Champion, un exjugador, ahora agente deportivo de jugadores de los Chicago Stars, ambicioso y adicto al trabajo, que contrata sus servicios porque no tiene tiempo ni para buscar novia. Y no quiere a cualquiera, no. La quiere guapa, educada, dulce, inteligente, de buena familia y al mismo tiempo, tradicional. O eso cree él. Traerá de cabeza a la pobre Annabelle, que por más que le presenta candidatas, las rechaza a todas hasta que encuentra por fin a la candidata ideal pero… Leedlo. SEP es una maestra de este género.

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4 prototipos de protagonistas masculinos que nos enamoran

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Mr. What else?

El libertino seductor

Guapo, atractivo, ingenioso, elegante, adulador, con auténtica alergia al compromiso… todo un experto en el arte de  seducir a una mujer para satisfacer sus instintos más bajos (dicho esto en el sentido de su ubicación corporal). Deseable y deseado por todas, se ha pasado la vida saltando de cama en cama, haciendo de su habilidad sexual todo un reclamo para mujeres de todo tipo y condición… hasta que llega ELLA. La horma de su zapato. La que se resiste (un poquito, al menos) a sus encantos. La que conseguirá enamorarlo de tal manera, que renunciará a todas las demás por el amor de ella (en mayúsculas). Y no sólo eso: una vez reconvertido en hombre comprometido y fiel, será el esposo, amante y padre perfecto forever and ever.

¿Alguna pega? Ninguna, salvo que la cabra tire al monte (aunque nunca jamás nos lo creeríamos de él)

Ejemplos: Will, de Beautiful Player, de Christina Lauren; o St. Vincent de El diablo en Invierno, de Lisa Kleypas. O Víctor de la Trilogía de Valeria de Elisabet Benavent, mi preferido.

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Colin, colin

El tímido y torpe

Podrá ser guapo o no, pero su mayor atractivo no reside en su físico sino en su forma de ser. Es un personaje de nobles sentimientos, inteligente, sensible, tímido y…sí, un poco torpe a la hora de manejarse con las mujeres. Llamadlo inseguridad, miedo o falta de habilidades sociales, como queráis. (También entrarían en esta categoría los frikis contemporáneos). Pero no nos engañemos. La mujer que consiga traspasar esa coraza, descubrirá la verdadera naturaleza de este hombre: tierno en cada detalle hacia su amada, apasionado en la cama y un romántico empedernido capaz de las torpezas más sublimes. El resultado es un tipo de personaje que a muchas mujeres nos hace babear como si fuéramos bobas.

¿Alguna pega? Que resulte demasiado blandito o demasiado torpe como para apreciar la joya que, probablemente, se esconda detrás.

Ejemplos: Siempre me viene a la cabeza el personaje de Hugh Grant en 4 bodas y un funeral, no lo puedo remediar. Pero en clave más literaria tenemos a Mr. Darcy, de Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen. O al Mark Darcy, de El Diario de Bridget Jones, ambos interpretados, por cierto, por Colin Firth, otro actor que se ha ganado a pulso ese prototipo de personaje masculino.
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3 novelas románticas históricas de autoras españolas

Prejuicios. Esa palabra tan janeausteiniana que define esa manía tan humana de opinar de manera desfavorable sobre lo que se conoce mal o de oídas, que dice la RAE. Confieso que en esto de la novela romántica yo tenía algunos prejuicios que ahora me empeño en derribar, por eso de llevarme la contraria a mí misma.

Mi primer prejuicio fue con la novela romántica histórica. No sé por qué. Supongo que pensaba que eran historias cursis, desfasadas, que no me gustarían. Tardé mucho en leer la primera y me encantó. La ambientación estaba muy documentada, las tramas eran interesantes, emocionantes e, incluso, divertidas. Las escenas de amor eran sexis, como dicen las norteamericanas cuando quieren mencionar que hay alguna escena de sexo explícito.

A fin de cuentas, eso lo que le pido a este tipo de libros: rigor en la ambientación histórica, un cierto uso del lenguaje y el vocabulario que, sin ser arcaico o anquilosado, sea más afín al momento, y personajes coherentes, que actúen de acorde a la época (soy flexible en este punto, sobre todo en las relaciones sexuales y en lo relativo a las mujeres, cuyo papel en aquel momento era casi nulo, pero hace poco comencé una novela cuyos personajes hablaban y actuaban como si los hubieran teletransportado de la época actual al siglo XIX inglés, y la dejé). Además de todo esto, lo que le podría pedir a cualquier otra novela, buenas historias, bien escritas, entretenidas.

El primer libro romántico histórico que cayó en mis manos era de una autora norteamericana, Lisa Kleypas, que cuenta con numerosas novelas ambientadas en la época de la Regencia inglesa (1811-1820) y en la Victoriana (1837-1901). Hasta el momento, casi todo lo que he leído es de esas dos épocas. Poco variado, si tenemos en cuenta que dentro de la novela romántica histórica hay muchos subgéneros: medieval, highlander, eduardiana, del Oeste, vikinga, colonial americana, o con mezcla de subgéneros como Outlander, que une un viaje en el tiempo (¿ciencia ficción?) con highlanders. Y seguro que me dejo más de uno sin nombrar.

Mi segundo prejuicio lo tenía con la novela romántica histórica escrita por autoras españolas. La ignorancia, que es muy mala. Pensaba que como las anglosajonas, ninguna. Y es cierto. Son verdaderas maestras en romance histórico, pero en el último año he descubierto que aquí también tenemos buenas autoras de novela romántica histórica. Todavía no he leído tantas como para tener favoritas, pero las novelas que aquí reseño me han parecido tan buenas como cualquier otra de autora anglosajon, aunque solo una de ellas sea de Regencia.

Cuando la pasión espera, de Ruth Lerga

Captura de pantalla 2016-05-19 a las 23.11.27Esta fue la primera novela que leí de una autora española, Ruth Lerga, que escribe novela romántica ambientada en el periodo de Regencia inglés. Y me sorprendió porque parecía escrito por una de esas expertas escritoras norteamericanas a las que, debo decir, no tiene nada que envidiar: está bien ambientado, tiene diálogos ágiles e ingeniosos, personajes atractivos y bien definidos, y una relación emocionante y apasionada entre ambos, que no dejan de retarse durante toda la novela.  Nicole es una joven resuelta e ingeniosa que se siente engañada por Richard, el mejor amigo de su hermano, quien la cortejó un año atrás para vengarse de que éste se hubiera enamorado a su vez, de su hermana. Está escrito con humor, sensualidad y un estilo ágil que invita a disfrutar con su lectura.
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3 libros de amor y desamor

El amor y el desamor nos remueven por dentro. Nos enfrentan a esa parte de nosotras mismas que vuela, duda, sufre, se desborda en sentimientos encontrados. Muchas veces, amor y desamor nos hacen crecer; nos volvemos más sabias, más maduras. Y más fuertes, pero también más vulnerables. Porque al amar, nos mostramos por completo, nos damos.
¿Quién no ha sufrido por amor alguna vez? ¿Quién no ha perdido a alguien con quien esperaba pasar el resto de su vida? La literatura está llena de estas historias, como no podía ser de otra forma: el amor es uno de los motores de la Humanidad.

Aquí comento tres libros que tratan este tema de muy distinta manera: desde la reconstrucción de una joven abandonada por su novio, a los relatos de amor (y desamor) de un enamorado a una chica con la que le une su admiración por un grupo de música (y otras muchas cosas, claro), o la historia de la superación, íntima e intensa, de una mujer tras el fallecimiento de su marido.

978840803142La vida imaginaria, de Mara Torres

Cuando Beto deja a Nata, esta tiene que inventarse una vida nueva, porque la suya sólo se la imagina con Beto. Evadirse de la realidad, imaginar e idealizar su relación se le da muy bien a esta chica, que ha vivido demasiado tiempo a través del que fuera su novio. Así que, cuando éste rompe con Nata, ella tiene que aprender a vivir su propia vida, desmontar sus recuerdos y comenzar de nuevo. A partir de ahí comienza esta historia tierna, divertida y optimista que Mara Torres narra con un estilo muy fresco y sencillo al que te enganchas desde la primera página hasta el final. Valoración personal: 3,5

 
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Momentos de fresas y gin tonics

FresasCuando trabajas en casa, sola, y con el seso medio absorbido a partes iguales por el teclado y la pantalla del ordenador durante muchas horas al día, corres el riesgo de meterte dentro de una burbujita invisible que crece y crece a tu alrededor casi sin darte cuenta. Creo que esa soledad necesaria y cotidiana es la parte más dura del oficio de escribir porque te desconecta mucho de la vida alrededor.

A mí me ocurre con cierta frecuencia, así que en cuanto noto que empiezo a mirar con mala uva al mensajero de turno que osa interrumpirme, es que necesito desconectar con una dosis extra de gente. Salir con mis amigos,  apuntarme a algún sarao, o simplemente, quedar a tomar un café. Confieso que me da pereza decidirme pero cuando estoy allí, no lo cambiaría por nada.

Eso me pasó este viernes, cuando fui a la presentación del libro de María José Vela, una vecina de donde vivo, de quien me había hablado una amiga común. El libro es Amor y Gin Tonic (ed. Tombooktu), una comedia romántica muy divertida y bien escrita que os recomiendo.

La cosa es que nos juntamos allí un grupo de mujeres muy heterogéneas, sentadas en el suelo a lo hippy o a lo yogui, y entre fresas y gin tonics, nos echamos unas risas con el relato de la cadena de señales numéricas, angelicales y alocadas que le llegaban periódicamente a la autora para que dejara su trabajo y se dedicara a escribir. Pensé que cuando algo nos resuena de verdad por dentro, todo son señales. Y entre panchito y panchito, me enteré de que existen unos ángeles que hay quien invoca en busca inspiración, protección o lo que sea. Que no importa dónde estés y a dónde mires, siempre encuentras personas con “ángel”. Descubrí que me encanta un gin tonic de color rosa (no recuerdo su nombre). Y que se pueden hacer galletas deliciosas con la portada del libro impresa en ellas (y comestible! Tomad nota de Villacake).

Y lo que iba a ser “estaré fuera una horita, más o menos”, que le dije a mi marido, se convirtieron en tres horas la mar de ricas en muy buena compañía. Son ese tipo de momentos inesperados en los que te relajas, te reconcilias con tu semana, con tus dudas (cuando estás en pleno proceso de escritura, os aseguro que surgen muchísimas) y contigo misma para sentir que, por suerte, hay vida más allá de los confines de tu pequeña mesa de despacho.